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Ligamento cruzado anterior: rehabilitación y vuelta al deporte


La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) constituye, sin duda, una de las pesadillas más temidas por deportistas de todas las disciplinas. Un mal movimiento con giro brusco y valgo de rodilla o un aterrizaje defectuoso pueden provocar ese “crack” inquietante y dejar al atleta con dolor e inestabilidad.

Aunque la lesión es seria y requiere un tratamiento meticuloso, la buena noticia es que, con un plan de rehabilitación estructurado y la mentalidad adecuada, es posible recuperar el nivel funcional previo y  el rendimiento físico. 

En esta entrada estudiaremos la lesión del ligamento cruzado anterior, las fases de rehabilitación y otros aspectos clave que ayudarán tanto a deportistas como a profesionales de la salud a entender y enfrentar este desafío.


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¿Qué es una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) y cómo se lesiona?

El ligamento cruzado anterior es una estructura esencial en la rodilla, encargada de mantener la estabilidad al evitar que la tibia se desplace hacia anterior excesivamente respecto al fémur. Se localiza en el centro de la rodilla, formando una “X” con el ligamento cruzado posterior, lo que permite controlar también la rotación y el movimiento lateral. 

La lesión del ligamento cruzado anterior suele ocurrir en deportes que implican cambios rápidos de dirección, saltos y aterrizajes, como el fútbol, el baloncesto, el esquí o incluso en deportes de contacto. 

Los síntomas más característicos son un chasquido audible en el momento de la lesión, una hinchazón rápida en la articulación y una sensación de inestabilidad que puede dificultar el caminar o incluso mantenerse en pie.

El diagnóstico se confirma mediante evaluaciones clínicas, pruebas funcionales y, siempre,  con una resonancia magnética.

Cirugía o no cirugía: el gran dilema

El tratamiento de una lesión del ligamento cruzado anterior varía según las características del paciente y sus objetivos deportivos. No todas las roturas requieren obligatoriamente una intervención quirúrgica.

Algunos pacientes, sobre todo aquellos con menor grado de inestabilidad o que no practican deportes de manera recurrente, pueden optar por un tratamiento conservador basado en la fisioterapia y el fortalecimiento muscular para mejorar la estabilidad de la rodilla.

Sin embargo, para atletas y personas activas que desean volver a practicar deportes exigentes, la reconstrucción quirúrgica tras una lesión del ligamento cruzado anterior suele ser la opción más segura ya que puede evitar posteriormente lesiones secundarias del cartílago y de los meniscos de la rodilla.

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Rehabilitación tras lesión del ligamento cruzado anterior: volver más fuerte

Si has sufrido una lesión del ligamento cruzado anterior, seguro que tienes muchas preguntas. ¿Cuánto tiempo tardaré en recuperarme? ¿Podré volver a hacer deporte? ¿Qué ejercicios me ayudarán? 

Con la fisioterapia adecuada y paciencia, volverás más fuerte que antes.

Fase 1: Control del dolor y recuperación de la movilidad

Los primeros días son clave. Habrá hinchazón, dolor y limitación en el movimiento, pero no te preocupes, ¡es normal! La fisioterapia en esta fase se centra en:

Reducir la inflamación. 

Mejorar la movilidad con ejercicios suaves de flexión y extensión de rodilla.

Activar el cuádriceps con contracciones isométricas (sin mover la rodilla) y activar la musculatura isquiotibial, esencial en la estabilización activa de la tibia en los movimientos de la rodilla

Fase 2: Recuperación de la fuerza, estabilidad y funcionalidad

A medida que el dolor disminuye, trabajamos en fortalecer los músculos que protegen la rodilla:

💪  Ejercicios de cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y músculos del CORE
⚖️  Trabajo de equilibrio y propiocepción, como pararse sobre una pierna en una superficie inestable o utilizar una tabla de equilibrio, fundamentales para reeducar el sistema neuromuscular.  🚶‍♂️ Caminatas progresivas con apoyo completo.  Además, actividades de bajo impacto como la bicicleta estática o la natación ayudan a mantener la movilidad sin generar grandes impactos en la rodilla.

Fase 3: Reeducación funcional y ejercicios más exigentes (preparación para el deporte)

En esta fase los objetivos son, por un lado, incrementar gradualmente la carga de entrenamiento y, por otro, preparar al cuerpo para el retorno a la actividad deportiva:
🏋️‍♂️ Trabajo de fuerza con peso y resistencia.
🏃‍♂️ Ejercicios más dinámicos, como saltos y cambios de dirección. Se comienza con la carrera en línea recta, pasando progresivamente a movimientos laterales y cambios de dirección. Los ejercicios pliométricos, que incluyen saltos y aterrizajes controlados, son esenciales para reconstruir la potencia y la agilidad.
🎯 Simulación de movimientos específicos del deporte que practicas.

Fase 4: Vuelta al deporte

Esta fase se enfoca en asegurarnos de que la rodilla está preparada para el 100% de la actividad, con el objetivo de reintegrar al deportista a la práctica deportiva.

.🔄 Trabajo de velocidad y reacción.
📈 Pruebas de estabilidad, fuerza y control motor para evitar recaídas.
🎉 ¡Alta médica y vuelta a la acción!

💡 Recuerda: Cada persona se recupera a su propio ritmo. Lo más importante es seguir las indicaciones del fisioterapeuta, ser constante y no apresurar la vuelta al deporte.

Claves para una recuperación con éxito

  • Paciencia y disciplina: No hay atajos. Saltarse fases o apurar la vuelta al deporte aumenta el riesgo de volver a lesionarse.
  • Rehabilitación guiada por expertos: En una lesión del ligamento del cruzado anterior, el fisioterapeuta especializado es clave para optimizar la recuperación.
  • Fortalecimiento muscular: Un buen trabajo de cuádriceps, isquiotibiales, glúteos, gemelos y core protege la rodilla y mejora el rendimiento.
  • Prevención de recaídas: Programas de entrenamiento neuromuscular y técnicas adecuadas de movimiento reducen el riesgo de una nueva lesión.

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Factores de riesgo y prevención

Conocer y entender los factores de riesgo es fundamental para reducir la probabilidad de sufrir una lesión del ligamento cruzado anterior. Entre los principales factores se encuentran:

  • Predisposición biomecánica: Desalineaciones o desequilibrios musculares que aumentan el estrés en la rodilla.
  • Técnica deportiva: Una técnica inadecuada en el salto o el aterrizaje puede incrementar el riesgo de lesión.
  • Superficies de juego: Terrenos irregulares o superficies resbaladizas pueden contribuir a movimientos inesperados.
  • Fatiga muscular: La falta de fuerza o un entrenamiento inadecuado incrementan la vulnerabilidad de la rodilla.

Para prevenir estas lesiones es fundamental incorporar ejercicios de propiocepción, estiramientos adecuados y un programa de fortalecimiento muscular que incluya tanto los músculos principales como los estabilizadores.

Por último…

Cada paso, desde la primera movilización hasta el último entrenamiento de retorno, es una inversión en la salud y el futuro deportivo. 

Si tienes dudas sobre éste u otro tema, contacta con nosotros.

En Wellblein, tu clínica deportiva y de fisioterapia en Madrid, tenemos un firme compromiso con el deporte que, unido a un gran equipo de fisioterapeutas especializados y traumatólogos especialistas en rodilla, te ayudamos a recuperarte de esta larga lesión del ligamento del cruzado anterior y ver una oportunidad para aprender y crecer en todo el proceso de recuperación funcional 

¡Tu rodilla  lo agradecerá!

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