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Isquiotibiales, rotura de fibras: valoración y tratamiento.


Los isquiotibiales forman parte de la cadena posterior, un conjunto de músculos esenciales para la estabilidad y el rendimiento deportivo. Se activan en actividades tan comunes como caminar, correr, saltar e incluso al levantarnos de una silla. No obstante, su ubicación y función los convierten en una zona vulnerable, sobre todo en deportes que requieren cambios de ritmo explosivos como el fútbol, el atletismo o el baloncesto.

Si alguna vez has sentido un pinchazo en la parte de atrás del muslo mientras hacías ejercicio, puede que hayas sufrido una lesión en los isquiotibiales. Estos músculos, que van desde la cadera hasta la rodilla, son clave para correr, saltar y moverte con agilidad. Sin embargo, son también bastante propensos a las lesiones, especialmente si no se les da el cuidado adecuado.

Las lesiones en los isquiotibiales pueden afectar a cualquier persona, desde atletas profesionales hasta quienes simplemente disfrutan del ejercicio ocasional. Una mala preparación, la falta de calentamiento o el sobreentrenamiento pueden ser factores de riesgo.

Pero la buena noticia es que con el enfoque correcto de prevención y recuperación, es posible volver a la actividad sin problemas e incluso fortalecer la zona para evitar futuras lesiones.

En esta entrada, expondremos cómo identificar una rotura de fibras en los isquiotibiales, cuál es el tratamiento más adecuado para una recuperación funcional y por qué es fundamental mantener estos músculos fuertes para mejorar el rendimiento y prevenir recaídas.


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¿Cómo saber si te has roto fibras en los isquiotibiales?

Cuando los isquiotibiales sufren una rotura de fibras, el dolor es inmediato. Es como si te hubieran dado un latigazo o pedrada en la parte trasera del muslo. Aquí te dejamos algunas señales claras de que podrías tener una lesión:

  • Un dolor repentino y agudo en la parte posterior del muslo.
  • Hinchazón y posibles moretones en la zona.
  • Dificultad para doblar la rodilla o caminar con normalidad.
  • Para saber el grado de gravedad de la lesión, se hacen pruebas de imagen como ecografía o resonancia magnética. Y según la gravedad, la lesión se clasifica en:
    • Leve (1.er .grado): Microdesgarros con molestia, pero sin limitación importante.
    • Moderada (2º grado ): Rotura parcial con dolor e inflamación evidente.
    • Grave (3er. grado): Rotura completa, lo que podría requerir incluso cirugía.

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¿Cómo recuperarte de una rotura en los isquiotibiales?

Recuperarse bien es clave para evitar que la lesión se convierta en un problema crónico. El proceso suele dividirse en varias fases:

Fase 1: Reducir el dolor y la inflamación

Los primeros días después de la lesión son clave. Para ayudar a tu cuerpo a sanar, sigue estos consejos:

  • Descanso activo: No fuerces el músculo, ni estirando ni activando excesivamente, pero tampoco te quedes inmóvil.
  • Hielo: Aplicarlo durante 15-20 minutos varias veces al día ayuda a reducir la hinchazón, en las primeras 48h
  • Compresión y elevación: Un vendaje elástico y elevar la pierna pueden ayudar a controlar la inflamación.
  • Analgésicos: Siempre bajo recomendación médica, pueden aliviar el dolor.

Fase 2: Recuperar la movilidad

Cuando el dolor empieza a disminuir, toca trabajar la flexibilidad y el movimiento con suavidad. Aquí es cuando los isquiotibiales comienzan a volver a la acción:

  • Ejercicios de movilidad suave para evitar rigidez.
  • Estiramientos controlados, sin forzar.
  • Ejercicios isométricos (contracciones sin movimiento) para activar el músculo sin riesgo.

Fase 3: Mejorar la fuerza y coordinación motora

Para prevenir futuras lesiones, es clave fortalecer los isquiotibiales y la cadena posterior (los glúteos y la zona lumbar también juegan un papel importante). Algunos ejercicios recomendados son:

  • Nordic Hamstring Curl: Un clásico para fortalecer los isquiotibiales y reducir el riesgo de nuevas lesiones.
  • Peso muerto: Ayudan a mejorar la potencia y estabilidad de la cadera.
  • Ejercicios funcionales, que imiten los movimientos de tu deporte o actividad habitual.
  • Trabajo con bandas elásticas, ideal para activar los músculos sin riesgo de sobrecarga.
  • Ejercicios de propiocepción, que ayudan a mejorar el equilibrio y la coordinación muscular.

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¿Por qué es tan importante la fuerza de los isquiotibiales?

Si los isquiotibiales son fuertes y flexibles, todo tu cuerpo lo agradecerá. Son clave para estabilizar la pelvis, proteger la rodilla y mejorar el rendimiento en cualquier actividad física. Cuando están débiles, aumenta el riesgo de lesiones como tendinitis, sobrecargas e incluso problemas de espalda.

Un aspecto clave a considerar es la relación entre la fuerza de los isquiotibiales y la de los cuádriceps. Si existe un desequilibrio, es decir, si los cuádriceps son demasiado fuertes en comparación con los isquiotibiales, hay un mayor riesgo de lesiones en la rodilla. Por ello, entrenar la musculatura de manera equilibrada es fundamental.

También es importante la flexibilidad. Unos isquiotibiales demasiado tensos pueden limitar el rango de movimiento y aumentar la posibilidad de sufrir desgarros. Incluir sesiones regulares de estiramientos y movilidad ayudará a mantenerlos en óptimas condiciones.

Consejos prácticos para evitar lesiones en los isquiotibiales

  • Calienta bien antes de entrenar: Dedicar al menos 10-15 minutos a la movilidad y activación muscular.
  • Evita el sobreentrenamiento: Dar tiempo suficiente para la recuperación entre sesiones intensas.
  • Hidrátate y mantén una buena alimentación: Los músculos necesitan nutrientes y agua para recuperarse bien.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes molestias, es mejor reducir la intensidad antes de que se convierta en una lesión.

Resumen

Lesionarse los isquiotibiales no es el fin del mundo, pero sí un aviso de que algo hay que mejorar

En Wellblein, tu clínica deportiva y de fisioterapia en Madrid, te proponemos un buen plan de recuperación y fortalecimiento y podrás volver a tu actividad favorita más fuerte que antes. 

Recuerda siempre escuchar a tu cuerpo y no forzar la recuperación. 

Si tienes alguna duda sobre éste u otro tema, contacta con nosotros. Estaremos encantados de atenderte.

¡Los isquiotibiales te acompañan en cada paso que das, cuídalos!

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